sábado, 20 de febrero de 2010

Dilema

sábado, 20 de febrero de 2010
04:55 Luego de un devastador día lleno de angustia y sin saber qué hacer, un zancudo interrumpe mi sueño. Definitivamente esto era lo único que me faltaba. Sentir mucha pena para dormir poco después ¡Qué analogía! Me levanto con sigilo, aplico un poco de ese líquido en spray supuestamente diseñado para matar insectos o al menos ahuyentarlos esperando que surta efecto, en estos momentos donde sólo intento dormir luego de un día cargado a sólo un lado de la balanza.

05:50 No he logrado volver a conciliar el sueño y la impotencia se apodera de mí. No puedo dejar de pensar en los lindos momentos que pasé ¿Realmente sucedieron hace un par de días? Es posible que aún no haya podido asimilarlo, que la persona que estuvo a mi lado y a mi frente era de carne y hueso. Mi impotencia aumenta al comprobar que el zancudo aún anda merodeando por ahí y se lanza contra mí, veo que el maldito químico no trabajó como debía. O el bicho éste tenía su evasión desarrollada. Debo salir de ahí, no debo dejar que me siga atormentando. De verdad que ya tengo suficiente.

06:40 Me encuentro en una salita contigua a la habitación. Estoy completamente solo ¿quién se levantaría a estas horas de la mañana? Me siento en un sillón que hay. La montonera de revistas que se distancia de mí me lleva a tomar una. Se observan algunos rayos de luz a través de la ventana y leo. Comprendo. El tema del momento. Un artículo nada. La falta de sueño se hace evidente y estoy adormeciéndome, pero no es posible. Otro bicho de los anteriores hace de las suyas. Situación tragicómica. Ya no sé qué puedo hacer con tal que no se despierten los demás. Necesito pensar, tranquilizarme, en este contexto y en el de hace unos días. Tengo que distraerme y hacer más cosas. Aunque sé muy bien: tengo que quedarme con todo lo que ha sucedido ese día y no después.

07:27 Bajo a la cocina. No hay nadie. Mirando a todos lados. La tristeza no se me va y no creo que lo haga, a ella le gusta jugar con nosotros. Hay algunos sonidos. Asustado, miro a todos lados. Salgo, pero no veo a nadie ¿síntoma de que me estoy volviendo maniático? Entre tristeza, pena y locura puede haber alguna relación y nadie externo a mí se daría cuenta, es algo que no se puede contar a quien se me cruce en el camino. Es más, nadie lo notará si yo no lo quiero.

16:15 Avanzado el día, ha pasado muy lento. Todo tiende a salir mal. No debo dejar que descubran mi estado ¿dónde habré llegado si no hubiese sabido fingir todo este tiempo? Claro, mostrar la falsa imagen a todos los demás que todo es arcoiris y sol, cuando muy por el contrario el ser interno está destruyéndose sin siquiera poder prevenirlo o percatarme de eso. En un momento la pena que siento llega a su máxima expresión. Nadie debe verme. Salgo del lugar donde estoy, pues mi expresión es demasiado evidente. El contacto con el aire externo me hace pensar por algunos momentos sobre qué estoy haciendo, pero es algo que francamente no me interesa. Al saberme solo, la máxima expresión de eso mismo regresa y me detengo a que se vaya nuevamente. Extrañamente recuerdo que todo tiene solución, pero la visión pesimista se impone y me repite constantemente que todo terminó, que todo acabó, que no hay vuelta atrás, y que si por si acaso quisiera repetir la experiencia tendrá que pasar mucho tiempo y las circunstancias ya no serán las mismas porque todo puede cambiar. No sé si estoy dispuesto a concebir esa idea, que cada vez toma más realismo.

21:00 Es de noche. Intento hacer cosas para despejar mi mente. Todas estas personas pueden ayudarme indirectamente y lo hacen por un momento. En este momento la oscuridad y el silencio son mis mejores aliados. Consigo poner en orden mis ideas y descubro la razón de todo lo que ha ocurrido este día ¿por qué he hecho todas las cosas que he hecho hoy? ¿lo que he sentido? Me atemoriza decirlo pero... Te extraño :(

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